Según algunas estadísticas, una de cada cinco mujeres y uno de cada diez varones fueron víctimas de abuso sexual durante la infancia. 

En mi consultorio escuché muchos relatos de personas que habían sido abusadas sexualmente en la infancia. Estos dolorosos episodios habían dejado marcas en mis pacientes: miedos, culpa, falta de autoestima, angustias, conductas autodestructivas, etc. 

En la mayoría la persona había guardado estos hechos como un secreto horroroso con el que cargaba en soledad. Nunca había podido hablar del tema con nadie.  Muchas veces el abusador era un adulto cercano querido por el niño. Un padre, un abuelo, un tío, un hermano, un familiar. 

El abuso sexual infantil puede ocurrir en la propia casa a escondidas, o con la silenciosa complicidad de los otros adultos. 

El abuso sexual es un delito y debe ser penado

Es obligación y responsabilidad de los adultos proteger a los niños y niñas de los abusadores sexuales, sean estos familiares o extraños. 

¿Qué es el Abuso Sexual Infantil? 
Llamamos Abuso Sexual Infantil a cualquier conducta de tipo sexual de parte de un mayor que se realice con un niño o niña, incluyendo las siguientes situaciones:

  • Tocamiento de genitales del niño o niña por parte del abusador (a).
  • Tocamiento de otras zonas del cuerpo del niño o niña por parte del abusador (a). 
  • Incitación por parte del abusador (a) al tocamiento de sus propios genitales.
  • Penetración vaginal o anal o intento de ella ya sea con sus propios genitales, con otras partes del cuerpo, por parte del abusador (a).
  • Mostrar material pornográfico a un niño o niña.
  • Contacto buco- genital entre el abusador (a) y el niño (a).
  • Exhibición de genitales por parte del abusador (a) al niño o niña.
  • Utilización del niño o niña en la elaboración de material pornográfico.
  • Obligarlo a presenciar situaciones sexuales.
  • Obligarlo a escuchar relatos pornográficos o a tener conversaciones sexuales. 

¿Cómo me doy cuenta si mi hijo es víctima de abuso sexual?
La mayoría de los padres creen que sus hijos les contarán a ellos o a otro mayor en caso de que alguien los violentara sexualmente. Esto no siempre es así. Los abusadores suelen amenazar o convencer a los niños para que no cuenten lo sucedido. El menor se calla. No habla de esto. Por miedo, por vergüenza, por culpa, muchos niños y niñas no se animan a contar lo que les está pasando.
Pero lo que los niños no dicen con las palabras lo suelen “decir” con la conducta. Por eso es necesario que los padres estén atentos a los cambios en el comportamiento de sus hijos. 

Algunos cambios pueden ser: 

  • Manifiesto temor por parte del niño a una persona (inclusive el padre o la madre) o a permanecer en determinados lugares.
  • Reacciones anormales al ser indagado acerca de si fue tocado por alguien.
  • Alteraciones del comportamiento como volver a orinarse en la cama, no poder dormir, etc.
  • Pesadillas frecuentes.
  • Protagonismo repentino de su genitalidad.
  • Problemas para ir al baño.
  • Retraimiento.

Signos  físicos 

  • Secreciones no habituales en el ano o la vagina 
  • Manifestaciones de dolor en el ano o en los genitales
  • Enrojecimiento o sangrado en la vagina o en el pene.
  • Surgimiento de enfermedades de transmisión sexual. 
  • Infecciones urinarias frecuentes (en las niñas) 
  • Embarazo

¿Qué debo hacer si mi hijo me cuenta que sufrió abuso sexual?
Es muy importante escuchar al niño con toda seriedad. No poner en duda lo que dice.  Cuando un menor denuncia  estar siendo abusado y es ignorado por sus padres, es común que el niño no mencione nuevamente el problema. Esta situación pone en riesgo al niño de sufrir abusos reiterados durante meses o años.

Demuéstrale todo tu amor, bríndale tranquilidad y asegúrate de que quede claro que vas a ayudarlo.  Exprésale tu reconocimiento a su valentía por habértelo contado. Dile que nada de lo sucedido es su culpa.  Muéstrale que comprendes su temor, sobre todo si fue abusado por un familiar o una persona cercana a la familia.

Un aspecto de vital importancia es que llevar al niño al pediatra. Este deberá revisarlo y descartar que existan lesiones o haya contraído alguna enfermedad. 
 

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