La memoria es una de las funciones básicas del aparato cognitivo. Nos permite resolver problemas, funcionar, producir, hablar, manejarnos, reconocernos y reconocer a los demás. La memoria y el olvido forman parte de un sistema móvil fundamental para la vida.

Con el paso del tiempo esta función se puede ver afectada.

Muchas personas notan una diferencia en la memoria a partir de los 50 años. Algunas quizás antes. Los cambios químicos y estructurales relacionados con la edad pueden comenzar a afectar las regiones cerebrales involucradas en el procesamiento de la memoria, como el hipocampo o los lóbulos frontales. Estos cambios pueden ralentizar la velocidad de procesamiento de la memoria. Como consecuencia de esto podemos empezar a notar que es difícil recordar nombres o palabras familiares. Pequeños olvidos que indican que algo no está funcionando tan bien como solía hacerlo.

Pero no sólo la edad puede afectar la memoria. Otros factores pueden estar en juego también en los fallos de la memoria. La depresión, la ansiedad y el estrés generan alteraciones y olvidos. La falta de sueño es otro factor que puede complicar nuestra memoria. El descanso y dormir lo suficiente ayudan a mantener una memoria activa.

El abuso de sustancias como el alcohol o drogas también alteran nuestra memoria. El abuso de estas sustancias puede generar “lagunas” en las que la persona no recuerda nada de lo que ha hecho o dicho. Además, el consumo crónico de sustancias genera un deterioro progresivo de las facultades cognitivas.

También el uso de algunos  medicamentos también puede afectar la memoria. Por ejemplo, si usa un medicamento contra la ansiedad, sus efectos secundarios sedantes pue-den hacer que su cerebro esté menos alerta. Esto a su vez hace que sea más difícil para su cerebro

llevar a cabo los pasos e-senciales para la memoria.

La buena noticia es que la memoria puede ser entrenada. Podemos hacer cosas para contrarrestar los efectos del tiempo, o del uso de medicamentos, o del estado anímico que puede estar alterando nuestras facultades cognitivas.

Todos tenemos momentos de olvido sobre dónde colocamos las llaves, por qué entramos en una habitación o cómo se llama un objeto. Lo más probable es que esto refleje cambios relacionados con la edad. En la mayoría de los casos, hay una causa temporal o reversible detrás de los fallos de memoria: estrés, cansancio, el uso de algún medicamento, falta de sueño, son algunas de las posibilidades.

Pero si los olvidos son muy frecuentes o muy significativos es necesario consultar a un médico.

¿Cómo funciona la memoria?
La memoria es un proceso que implica tres momentos: registro, almacenamiento y recuperación. En el primer momento el cerebro recibe nueva información; en el segundo el cerebro almacena la información y, en el tercer momento  el cerebro recupera información cuando la necesita. Estos pasos se dan casi simultáneamente. Los dividimos para entender el mecanismo que utiliza la memoria.

Por supuesto la memoria es selectiva y no todo es registrado, ni guardado, ni recuperado de la misma manera.

Muchas regiones del cerebro están involucradas en este proceso.

Trucos para recordar mejor

  1. Repita lo que escucha en voz alta: por ejemplo el nombre de alguien, una dirección o una idea nueva que quiere recordar. La repetición aumenta la probabilidad de que registre la información y pueda recuperarla más tarde. Con cada repetición, su cerebro tiene otra oportunidad para registrar y almacenar la información.
  2. Anote: registre por escrito lo que quiere recordar. Por ejemplo hágase una lista de las personas a las que necesita llamar, o de las cosas  que debe hacer.
  3. Asocie: hacer asociaciones entre información antigua y nueva es uno de los trucos más usados para recordar algo. Por ejemplo conectar el nombre de una persona a algo familiar.
  4. Arme un relato: es más fácil memorizar algo si está conectado. Por ejemplo crear una historia en torno a una lista de compras. Por ejemplo, si su lista es leche, huevos y queso, la historia podría ser que usted está tomando leche con un amigo mientras prepara un revuelto de huevo y queso. Para nuestro cerebro es más fácil recordar en secuencias, por eso poner cosas en una historia ayuda.
  5. Divida la información en fragmentos: por ejemplo si  está tratando de memorizar un texto concéntrese en memorizar una sola oración, no todo el discurso de una vez. Y poco a poco vaya incorporando el resto.

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