San José, 15 abr (EFE).- Argentina y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) anunciaron este jueves que profundizarán la asistencia técnica conjunta a los países de Centroamérica y el Caribe en ámbitos como la productividad del sector agrícola y el mejoramiento de la vida rural.
El ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de Argentina, Felipe Solá, y el director general del IICA, Manuel Otero, firmaron un memorando de entendimiento que establece un Programa de Cooperación Triangular y Sur-Sur, en el que las naciones prioritarias serán las centroamericanas y caribeñas.
El acuerdo entre la Cancillería argentina y el IICA tiene el objetivo de facilitar la transferencia de conocimientos y experiencias, orientadas en materia de agricultura y el medio rural, a través de la asesoría de expertos para la elaboración de proyectos y para la formación de profesionales locales.
Solá aseguró en un evento virtual del IICA que «la vida de miles de millones de personas ha cambiado por la pandemia y entre ellas la de los agricultores a los que están destinados los programas de cooperación como estos”.
El canciller argentino señaló que “hay un denominador común que es la necesidad de incrementar la productividad vía tecnologías y también de incrementar la productividad industrial”.
“La actividad agrícola en los países del Caribe es muy distinta a lo que estamos acostumbrados en los países del sur, más allá de la mirada política o ideológica que cada uno tenga. Estamos en un proceso de gran cambio en la agricultura y en un momento de muchos debates sobre el futuro en los que el IICA está involucrado”, indicó Solá.
El IICA y Argentina firmaron en 2009 un primer memorándum de entendimiento y uno de sus resultados fue el proyecto API-Caribe, que sirvió para fortalecer la industria apícola y aumentar la productividad de las colmenas en Barbados, Dominica, Santa Lucía y San Cristóbal y Nieves, a través del apoyo de especialistas argentinos, explicó el IICA en un comunicado.
Por su lado, Otero expresó que los desafíos globales más urgentes de la actualidad, como la población creciente, la pérdida de biodiversidad y el impacto del cambio climático, ponen a la agricultura en el centro de atención.
“Vivimos en un continente heterogéneo en el que existen regiones como Centroamérica y el Caribe que padecen problemas severos de inseguridad alimentaria, son extremamente vulnerables al cambio climático y tienen debilidades en sus estrategias de desarrollo rural”, expresó Otero.
El director del IICA agregó que en Argentina y en el Mercosur hay excedentes de alimentos, sistemas nacionales de ciencia y tecnología y una agenda pública con presencia robusta en los temas agropecuarios, que marcan la posibilidad de establecer puentes de cooperación con otras regiones.
“Si una lección nos deja la pandemia es que el enfrentamiento a la crisis sanitaria exige más cooperación, una cooperación moderna, actualizada, multidimensional, multipaís e interactiva», apuntó Otero.

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